El Servicio de Extensión Agraria en la modernización del campo canario: una prospección documental
Por Manuel Eduardo Aranda Redondo | Estudiante Intro-Investigación
El término Revolución Verde refiere al proceso globalizado de modernización productivista de la actividad agraria y ganadera iniciado en Estados Unidos a partir de la década de 1940. Se caracterizó por la introducción de variedades de semillas o especies de alto rendimiento, la mecanización, el uso de fertilizantes, piensos y pesticidas o la implementación de sistemas de riego mejorados entre otras muchas mejoras. Dichas prácticas facilitaron el acceso a alimentos y redujeron las hambrunas, pero también generaron dependencia de insumos químicos y energéticos, degradación ambiental, desplazamiento de prácticas agrícolas tradicionales y una paradójica pérdida de soberanía alimentaria en determinados entornos.
Mientras que en el exterior la Revolución Verde se globalizaba, las agriculturas española y canaria corrían por otros derroteros. Durante la década de 1940, la autarquía del Primer Franquismo dañó gravemente las perspectivas agrícolas del país debido entre otros factores al aislamiento internacional, al inadecuado intervencionismo económico estatal y a una reforma agraria insuficiente. Para 1953, el salario real del agricultor era solo el 25% del que había sido en 1936. Sin embargo, a mediados de los 50, la apertura hacia occidente y el acercamiento a EE.UU. permitieron la llegada de la Revolución Verde a España. En 1955, gracias al capital humano americano, se establece el Servicio de Extensión Agraria (SEA). Su misión será la de sacar del atraso secular al mediano y pequeño campesinado, quien vivía en gran medida bajo las lógicas de la sociedad tradicional.
Emblema del Servicio de Extensión Agraria conservado en la agencia del Valle de San Lorenzo - FOTO: Manuel Eduardo Aranda
A partir de 1958, con la fundación de la Agencia de Extensión Agraria de Güimar, arranca un proceso de contacto estrecho entre los agentes del Servicio y el campesinado canario. Desde el departamento Ciencias Sociales, Patrimonio y Alimentación del IPNA se ha tratado de rastrear la naturaleza de ese diálogo y las consecuencias que este tuvo tanto para la actividad agropecuaria como para el patrimonio agroalimentario canario. Para ello, el investigador Manuel Eduardo Aranda Redondo ha llevado a cabo una prospección documental de fuentes disponibles en archivos insulares y peninsulares con la intención de profundizar en la incidencia que el Servicio de Extensión Agraria tuvo en este proceso modernizador. Definimos la prospección documental como una fase inicial de investigación que se centra en la localización, identificación y evaluación de documentos relevantes para un tema específico. Este trabajo es fundamental para construir una base sólida de información y para asegurarse de que se están utilizando fuentes pertinentes y fiables.
Hasta ahora, se han localizado y consultado un total de 304 fuentes documentales. 219 se encuentran accesibles en formato online, la gran mayoría en publicaciones ubicadas en el catálogo web del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Entre ellas pueden citarse el Boletín Informativo del Servicio de Extensión Agraria (44), la Revista de Extensión Agraria (124), las Memorias Anuales del Ministerio (23), audiovisuales de la videoteca del Ministerio (44), así como diversas publicaciones de carácter monográfico, jurídico y técnico-agrario (16). Por otra parte, se han consultado unas 85 fuentes documentales sin digitalizar que han requerido el desplazamiento a ubicaciones tales como el Archivo Histórico Provincial de Tenerife (5), los archivos de las Agencias de Extensión Agraria de La Orotava y Valle de San Lorenzo (46), el Archivo General de la Administración en Alcalá de Henares (14), la Biblioteca del Ministerio de Agricultura en Madrid (19) o la Biblioteca de la Universidad de Jaén (1). En estos espacios se han documentado memorias de trabajos, expedientes y planes de actuación del SEA en Canarias entre las décadas de 1960 y 1980. Por otra parte, se han localizado otras ubicaciones en las que existe material que aún está por consultar, fundamentalmente planes de trabajo, memorias de capacitación de agricultores, material de cursillos de formación e informes de las oficinas de extensión agraria diseminados entre el Archivo del Ministerio de Agricultura y el Archivo del Cabildo de Tenerife.
Aún queda por delante llevar a cabo el trabajo de contextualización, tabulación de datos e interpretación de las fuentes documentales consultadas y por consultar. Sin embargo, se pueden sacar unas someras conclusiones sobre el proceso de modernización agraria en Canarias. En primer lugar, puede afirmarse que la actuación del SEA tuvo un impacto limitado sobre la agricultura canaria, pues el aperturismo de los 60’ originó una fuerte terciarización de la economía que desmanteló el agro isleño de su capital humano. Pese a ello, la actuación del SEA permitió establecer un proceso de diversificación agraria y mejora técnica (optimización del regadío, implementación de cultivos forzados bajo invernadero, etc.) que tuvo repercusiones positivas para sectores como el del vino, la flor cortada o la expansión de cultivos tropicales como es el caso del aguacate entre otros. Además, dicho proceso no solo fue de tipo agrotécnico sino que pretendía la capacitación de jóvenes y familias buscando un desarrollo rural cuya naturaleza era verdaderamente original por su carácter endógeno pese a la centralización impuesta por la administración franquista. Futuros análisis sobre los diálogos entre extensión agraria y el campesinado canario determinarán las interacciones entre la propia actividad agraria y la pérdida del patrimonio material e inmaterial asociado en un contexto de creciente preocupación por la sostenibilidad y la seguridad alimentaria.
NOTA: la otra imagen que acompaña este artículo, 'Labrando con camellos en Lanzarote', pertenece al Boletín Informativo del Servicio de Extensión Agraria, 1959, n.º 16, p. 26